La mujer en la Atenas clásica

La mujer en la Atenas clásica.
No existe gran cantidad de información sobre las mujeres atenienses, esto debido a la poca importancia que se les daba en la antigüedad (valía mucho más la pena escribir sobre la guerra del peloponeso o sobre tratados filosóficos que hablar de las hembras), una clase que nominalmente era parte de la ciudadanía, pero que en la praxis solo era eso, el nombre. Los hombres participaban en la dirección de la polis y el gobierno de la misma (ecclesias y otras instancias de la democracia), por otro lado ellas no poseían derechos ni jurídicos ni políticos, su existencia, su sentido era la procreación, por consiguiente el matrimonio y la mantención del legado de los atenienses. Este ensayo tendrá la intención de confirmar lo conocido: La grecia clásica práctico el patriarcado como forma política y por ello la fémina tuvo que reservar su vida a la subordinación al hombre libre.





Aristóteles alguna vez escribió: “El macho es por naturaleza superior y la hembra inferior; uno gobierna y la otra es gobernada; este principio de necesidad se extiende a toda la humanidad.”, la cita describe de forma perfecta la relación de poder macho-hembra que ocurría en la polis ateniense y en mundo conocido por los helenos. Desde el inicio de sus vidas, las mujeres podían ya advertir la diferencia de trato entre los 2 sexos, siempre lo mejor era tener un hombre, este era la continuación de nuestra obra en vida, la persona que recibirá todo lo que e echo, el ser que da sentido al vivir. nuestro existir tuvo una razón de ser, algo dejamos en este mundo, eso es nuestra prole masculina, por otro lado está la mujer, si nacía una mujer la importancia era menor, no es que no fuera un legado, pero por decirlo de otra forma, ese legado sería de poca importancia, ella no hará más que casarse y cuidar el oikos de su esposo, ir a una que otra fiesta religiosa (que era de las pocas actividades donde se podían expresar con libertad) y otros hitos  de poca importancia, el hijo y no la hija sera lo realmente importante que dejará tras la muerte.

Hay una creencia popular de que las mujeres empezaron a trabajar de la revolución industrial en adelante, este es un mito pues las mujeres han trabajado durante toda la historia humana, obviamente esto dependiendo de la situación económica. De eso no se escapó la antigua grecia, donde si tu esposo tenia buena situacion no tendrias que trabajar, ya que tus necesidades estarían cubiertas, pero si no gozabas de mucho capital el apremio de trabajar se volvería imperioso, más aún en una sociedad agraria donde perfectamente se pueden desempeñar las mujeres,  por lo anteriormente dicho, podías estar confinada en el oikos o trabajar fuera de él dependiendo de la carestía y la calidad económica.





Como su función en la sociedad era la de crear nuevos ciudadanos, se las casaba apenas estaban funcionales para la procreación, es decir en su pubertad, que además era la edad donde debían quedar embarazadas por primera vez, como dato extra podemos decir que popularmente se decía que se volvían locas durante la etapa puberta . El casamiento tenía un rasgo muy peculiar, este era el rapto que era algo típico de la cultura griega, donde el hombre (siempre mayor a la mujer) “secuestraba” a su futura esposa desde sus aposentos, este era el primer paso para unir a una pareja, luego de eso venía la boda, que era el día más traumático y triste para ella, este se sellaba cuando entraba al oikos. El matrimonio era solo un acuerdo comercial y el amor era algo idílico pocas veces conseguido.

El sexo era importante para ellas, se decía que era la cura para la enfermedad y que si lo practicabas eras más sana. Sin embargo lo realmente importante para el hombre era que solo tuviera sexo con él, su esposo, por ello se encerraba a las mujeres en la casa, evitando el adulterio y así pudiendo asegurarse de que los hijos nacientes de la relación son de él y no de otra persona, para ello se las cautivaba en su casa, incluso con perros como guardias.

El sexo femenino siempre precisaba de tener un tutor o apoderado, primeramente era su padre, luego sus hermanos a falta de éste, incluso en defecto de lo anterior pasaba a los hijos. Finalmente cuando se casaba esto era responsabilidad del marido. El tutor velaba por la seguridad y el futuro de su encargada, este daba o no daba el permiso para concertar un matrimonio.

También existió la prostitución en atenas, practicada en la completa legalidad, cada tipo de trabajadora sexual tenía una calidad y por lógica un precio distinto, siendo las esclavas las más baratas hasta las ciudadanas adineradas que eran las más caras, la belleza tenía su precio claramente cosa que agraciaba a unas y a otras no. La prostitución era algo que no se escondía, los hombres podían tener relaciones con otras mujeres que no fueran su esposa, lo que por la otra parte era severamente castigado si se la encontraba culpable de relacionarse sexualmente con otro hombre que no fuera su marido.





Tomare este último apartado para hablar de la evolución de la mujer desde la hélade hasta Roma, en la sociedad descendiente de Eneas, las cosas cambiaron para la mujeres, no hubo grandes mejoras, pero si ciertas cosas que vale la pena nombrar, por ejemplo pasaron de no poder poseer casi ningún tipo de derecho a tener la capacidad de administrar cierto grupo de esclavos si es que su riqueza se lo permitia, esto también se extrapola a otros ámbitos, donde ya la mujer no se veía como un simple ser reproductor. En base a lo anterior hay un capítulo de la historia de Roma que vale la pena nombrar, podría decirse que fue la primera rebelión de mujeres en contra de sus maridos de la que tengamos conocimiento, esto ocurrió en Roma durante un periodo que a las mujeres se les prohibió utilizar atavíos de gran precio o calidad, para así ahorrar en gastos, además de otras limitaciones que tenían el mismo objetivo, las mujeres cansadas de esta represión, se reunieron en las calles para protestar, llegando a entrar al capitolio, con la petición clara de que se derogara la ley que las limitaba, logrando finalmente su objetivo, este capítulo es peculiar y resalta por lo inesperado de que algo así sucediera en la Roma y en la antigüedad occidental.

En conclusión la mujer antigua, tanto en Roma como en Atenas, fue infravalorada en gran nivel, dejándolas en un plano completamente secundario e irrisorio, su utilidad es fecundativa cuando mucho religiosa, no más, por ello los avances que se han logrado deja ver lo mucho que a cambiado la sociedad a lo largo del tiempo y deja una visión mucho más grata del porvenir humano.

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